El contrato de arras compromete el 5%-10% del precio. Estos son los errores que más dinero cuestan y cómo blindarte antes de firmar.
Compraventa · Actualizado en enero de 2026 · 6 min de lectura
El contrato de arras es el primer documento que compromete tu dinero en una compraventa. Un error en sus cláusulas puede costarte la señal entera. Estos son los fallos más habituales:
Las penitenciales permiten desistir perdiendo/duplicando la señal; las confirmatorias obligan a cumplir. Firmar el tipo equivocado te puede atar a una compra o dejarte sin protección.
Sin una cláusula que te permita recuperar la señal si el banco no concede la financiación, puedes perderlo todo. Es el error más caro.
Un plazo demasiado corto para conseguir la hipoteca juega en tu contra. Debe ser realista.
Firmar sin revisar la nota simple y las cargas del inmueble es asumir deudas ajenas. Conviene una revisión previa.
Deja claro quién paga notaría, Registro, impuestos y plusvalía.
Un modelo genérico rara vez contempla tu situación y suele proteger al vendedor.
Es la inversión más rentable de toda la operación. Un abogado revisa o redacta tus arras y te evita disgustos.
Solo recuperas la señal si el contrato incluye una condición suspensiva por no concesión de financiación correctamente redactada. Sin ella, puedes perder lo entregado.
Lo habitual es entre el 5% y el 10% del precio, aunque es negociable.
Si se pacta una revisión previa o una condición ligada a la situación registral, sí. Por eso conviene revisar el inmueble antes de firmar.
Las revisamos en menos de 48 horas y blindamos tu señal antes de que firmes.