Las bonificaciones catalanas hacen que heredar entre padres e hijos pague, a menudo, mucho menos de lo que se cree. Te lo explicamos.
Herencias · Actualizado en octubre de 2026 · 6 min de lectura
Al heredar una vivienda en Catalunya se paga el Impuesto de Sucesiones, un tributo autonómico que asusta más de lo que suele costar, gracias a las importantes bonificaciones por parentesco.
En la práctica, muchas herencias entre padres e hijos acaban pagando un importe muy reducido. Los grupos III y IV (hermanos, sobrinos, no familiares) sí tributan más.
El impuesto se presenta, con carácter general, en 6 meses desde el fallecimiento (prorrogables). A ello se suma la plusvalía municipal por la transmisión.
Coordinamos toda la tramitación: certificados, escritura de aceptación, impuestos e inscripción. Más detalle en herencias inmobiliarias.
Gracias a la bonificación de hasta el 99% de la cuota para los grupos I y II y a las reducciones aplicables, suele ser un importe muy reducido. Lo calculamos en tu caso concreto.
Con carácter general, 6 meses desde el fallecimiento, prorrogables otros 6. Conviene actuar pronto para evitar recargos e intereses.
Sí. Puede solicitarse aplazamiento o fraccionamiento del pago e incluso pagar con parte del caudal hereditario. Si hay deudas, conviene valorar aceptar a beneficio de inventario.
El impuesto se devenga con el fallecimiento y los plazos siguen corriendo aunque no aceptes. Renunciar tiene consecuencias fiscales y sucesorias; conviene decidir con asesoramiento antes de que venzan los 6 meses.
Se hereda la cuota que corresponda (por ejemplo, el 50%) y el impuesto se calcula sobre el valor de esa parte, aplicando las reducciones y la bonificación por parentesco. Lo calculamos en tu caso concreto.
Calculamos tu Impuesto de Sucesiones aplicando todas las bonificaciones y gestionamos la herencia de principio a fin.