Un contrato privado ya obliga, pero no basta para inscribir la vivienda a tu nombre. Te explicamos las diferencias y los riesgos.
Compraventa · Actualizado en octubre de 2026 · 5 min de lectura
En una compraventa suele haber dos momentos: el contrato privado (entre las partes) y la escritura pública (ante notario). Ambos son válidos, pero no son lo mismo.
Es un acuerdo plenamente vinculante entre comprador y vendedor: obliga a cumplir lo pactado. Sin embargo, no permite por sí solo inscribir la vivienda a tu nombre en el Registro de la Propiedad.
Mientras solo hay contrato privado, la vivienda sigue a nombre del vendedor en el Registro, con riesgo de dobles ventas o cargas nuevas. Por eso, tras el privado (o las arras), conviene escriturar cuanto antes. Revisamos todo el proceso.
Sí, es plenamente vinculante entre las partes. Pero no basta para inscribir la vivienda a tu nombre en el Registro ni suele bastar para el banco: para eso se necesita la escritura pública.
No es recomendable. Sin escritura pública no puedes inscribir en el Registro y quedas expuesto a dobles ventas o cargas posteriores. Conviene escriturar cuanto antes.
Sí, es vinculante entre las partes, pero no permite inscribir la vivienda en el Registro ni ofrece la misma protección frente a terceros que la escritura pública.
Para inscribir en el Registro, cancelar hipotecas, financiar la compra y protegerte frente a dobles ventas. Conviene escriturar cuanto antes tras el contrato privado.
Que el vendedor grave o venda de nuevo el inmueble, o que aparezcan cargas posteriores que te afecten. La escritura e inscripción te dan seguridad jurídica.
Revisamos el contrato privado y te acompañamos hasta la escritura pública para que compres seguro.